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Sólo en ti, Señor, encuentro perdón en abundancia. Salmo 129.

4ta Charla de Cuaresma:

Sólo en tí, Señor encuentro perdón en abundancia. Salmo 129.

SALMO 129

Este Salmo es conocido como De profundis, es frecuentemente rezado para los difuntos, pero no solamente por ellos. Los Padres de la Iglesia ven en él el Salmo de la humildad y el salmo de la penitencia. (Bible Chrétienne)

Desde lo hondo a ti grito Señor,

Señor escucha mi voz, 

Estén tus oídos atentos a la voz de mi súplica.

El deseo de Dios está inscrito en el corazón del hombre, porque el hombre ha sido creado por Dios y para Dios; y Dios no cesa de atraer al hombre hacia sí, y sólo en Dios encontrará el hombre la verdad y la dicha que no cesa de buscar:

«La razón más alta de la dignidad humana consiste en la vocación del hombre a la comunión con Dios. El hombre es invitado al diálogo con Dios desde su nacimiento; pues no existe sino porque, creado por Dios por amor, es conservado siempre por amor; y no vive plenamente según la verdad si no reconoce libremente aquel amor y se entrega a su Creador» (GS 19,1). Catecismo de la Iglesia Católica n.27.

Jonás 2,1-10

El Señor hizo que un gran pez se tragara a Jonás, y este permaneció en el vientre el pez tres días y tres noches. Entonces Jonás oró al Señor, su Dios, desde el vientre del pez, diciendo: «Desde mi angustia invoqué al Señor, y él me respondió; desde el seno del Abismo, pedí auxilio, y tú escuchaste mi voz.Tú me arrojaste a lo más profundo, al medio del mar: la corriente me envolvía, ¡todos tus torrentes y tus olas pasaron sobre mí! Entonces dije: He sido arrojado lejos de tus ojos, pero yo seguiré mirando hacia tu santo Templo. Las aguas me rodeaban hasta la garganta y el Abismo me cercaba; las algas se enredaban en mi cabeza. Yo bajé hasta las raíces de las montañas: sobre mí se cerraron para siempre los cerrojos de la tierra; pero tú me hiciste subir vivo de la Fosa, Señor, Dios mío. Cuando mi alma desfallecía, me acordé del Señor, y mi oración llegó hasta ti, hasta tu santo Templo. Los que veneran ídolos vanos abandonan su fidelidad, pero yo, en acción de gracias, te ofreceré sacrificios y cumpliré mis votos: ¡La salvación viene del Señor!». Entonces el Señor dio una orden al pez, y este arrojó a Jonás sobre la tierra firme.

Lamentaciones 3,55-57

Entonces invoqué tu Nombre, Señor, desde lo más profundo del pozo. Tú escuchaste mi voz: «¡No cierres tu oído a mi grito de auxilio!». Te acercaste el día que te invoqué y dijiste: «¡No temas!».

Si llevas cuenta de los delitos, Señor,

¿Quién podrá resistir?

Quien se pone delante de Dios es traspasado por la compunción. A la luz de Dios que es todo verdad el hombre se reconoce pecador. (Bible Chrétienne)

Ex 33,20

Nadie puede ver a Dios y seguir viviendo.

 Isaías, 6,5

Yo dije: «¡Ay de mí, estoy perdido! Porque soy un hombre de labios impuros, y habito en medio de un pueblo de labios impuros; ¡y mis ojos han visto al Rey, el Señor de los ejércitos!».

Proverbios 20,9

¿Quién puede decir: «Purifiqué mi corazón, estoy limpio de mi pecado»?

Job 9,2

Sí, yo sé muy bien que es así: ¿cómo un mortal podría tener razón contra Dios?

Pero de ti procede el perdón, y así infundes temor.

Se trata del temor del amor: el temor no de ser castigado, sino de haber herido, faltado al amor. Sentirse ingrato hacia un benefactor es para el salmista un sentimiento casi insoportable, que lo hiere en el sentido más fuerte. Dios nos amó primero, cuando todavía éramos enemigos (Rm,5,10). Si Él no nos hubiera redimido ninguna relación se hubiera podido establecer entre Él y nosotros. El perdón nos llena de este temor. (Bible chrétienne)

Ser salvado no quiere decir simplemente escapar del castigo, sino ser liberado del mal que hay en nosotros. No es el castigo el que debe ser eliminado, sino el pecado, ese rechazo de Dios y del amor que conlleva ya en sí el castigo. Benedicto XVI

Dios no se cansa nunca de perdonarnos, somos nosotros los que nos cansamos de pedir perdón. Papa Francisco

Mi alma espera en el Señor, espera en su Palabra. 

Esperar es una de las recomendaciones más frecuente de la Sagrada Escritura. Porque la espera es la esperanza, porque lo bienes prometidos no los vemos aún. (Bible chrétienne)

Salmo 30,25

Sed fuertes y valiente de corazón, los que esperáis en el Señor.

“Tu Palabra” es el mismo Cristo. San Hilario

La palabra humana tiene ya una fuerza increíble. Son las palabras que luego crean la historia; son las palabras que dan forma a los pensamientos, los pensamientos de los cuales viene la palabra. Es la palabra que forma la historia, la realidad.

Con mayor razón, la Palabra de Dios es el fundamento de todo, es la verdadera realidad. Y, para ser realistas, debemos contar precisamente con esta realidad. Debemos cambiar nuestra idea de que la materia, las cosas sólidas, que se tocan, serían la realidad más sólida, más segura. Al final del Sermón de la Montaña el Señor nos habla de las dos posibilidades de construir la casa de nuestra vida: sobre arena o sobre roca. Sobre arena construye quien construye sólo sobre las cosas visibles y tangibles, sobre el éxito, sobre la carrera, sobre el dinero. Aparentemente estas son las verdaderas realidades. Pero todo esto un día pasará. Lo vemos ahora en la caída de los grandes bancos: este dinero desaparece, no es nada.

Así, todas estas cosas, que parecen la verdadera realidad con la que podemos contar, son realidades de segundo orden. Quien construye su vida sobre estas realidades, sobre la materia, sobre el éxito, sobre todo lo que es apariencia, construye sobre arena. Únicamente la Palabra de Dios es el fundamento de toda la realidad, es estable como el cielo y más que el cielo, es la realidad. Por eso, debemos cambiar nuestro concepto de realismo. Realista es quien reconoce en la Palabra de Dios, en esta realidad aparentemente tan débil, el fundamento de todo. Realista es quien construye su vida sobre este fundamento que permanece siempre. Así, estos primeros versículos del Salmo nos invitan a descubrir qué es la realidad y a encontrar de esta manera el fundamento de nuestra vida, cómo construir la vida. Benedicto XVI

Mi alma aguarda al Señor, más que el centinela la aurora.

Aguarde Israel el Señor como el centinela la aurora. 

La imagen habla por sí misma. Ademas, nuestro Señor Jesucristo ha resucitado en la madrugada (Mt 28,1). Por eso para los Padres de la Iglesia la madrugada ha devenido el símbolo de la resurrección. (Bible chrétienne)

Romanos 5,5

La esperanza no quedará defraudada.

Jesús nos recomienda muchas veces:

Marcos 13,35

Estén prevenidos, entonces, porque no saben cuándo llegará el dueño de casa, si al atardecer, a medianoche, al canto del gallo o por la mañana.

Mateo 25,6

A medianoche se oyó un grito: «¡Ya viene el esposo, salgan a su encuentro!».

Porque del Señor viene la misericordia, la redención copiosa.

Y Él redimirá a Israel de todos sus delitos.

En hebreo como en latín, redención quiere decir rescate. (Bible chrétienne)

Isaías 53,3-5.11; Jn 10,15.17-18.

El texto de Isaías es prácticamente el relato de la Pasión del Señor y el de San Juan, Jesús mismo explica que su Pasión es la voluntad del Padre, la voluntad de Hijo, y declara cuál será el fruto de esta Pasión. (Bible chrétienne)

El alma del profeta lo soporta todo porque espera la venida del Hijo de Dios que es el Verbo de Dios. (…) En el Señor está la misericordia y la redención en abundancia. Es la undécima hora (Mt 20,12) pero para la esperanza todavía hay tiempo: si no tendremos la recompensa por las obras, tendremos la recompensa de la misericordia. 

Hemos llegado a la undécima hora, el día ha pasado: corramos entonces, apurémonos antes que se haga de noche! San Hilario

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