Segunda Charla

El mensaje de Cristo resucitado y el Don del Espíritu Santo se refieren, principalmente al perdón. Es el mayor fruto del Espíritu Santo.

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LA RESURRECCIÓN DE CRISTO Y EL DON DEL ESPÍRITU SANTO

PENTECOSTÉS EN LA TRADICIÓN MONÁSTICA

 1- LA RESURRECCIÓN DE CRISTO Y EL DON DEL ESPÍRITU SANTO: El Perdón

El mensaje de Cristo resucitado y el Don del Espíritu Santo se refieren, principalmente al perdón. Es el mayor fruto del Espíritu Santo.

 

19 Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: «La paz con vosotros.» 20 Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor.21 Jesús les dijo otra vez: «La paz con vosotros.

Como el Padre me envió,

también yo os envío.»

22 Dicho esto, sopló y les dijo:

«Recibid el Espíritu Santo.

23 A quienes perdonéis los pecados,

les quedan perdonados;

a quienes se los retengáis,

les quedan retenidos.» (Juan 20)

 

2- LA NUEVA ALIANZA: PONDRÉ MI LEY EN SUS CORAZONES:

Con la venida de Su Espíritu, el Señor realiza la promesa de la nueva Alianza, ya no escrita en tablas de piedra, sino en los corazones, en las conciencias, que ya no reciben más la típica auto-acusación del pecado.

16 Esta es la alianza que haré con ellos

después de aquellos días, dice el Señor:

Pondré mis leyes en sus corazones,

y en su mente las grabaré,

17 añade: Y de sus pecados e iniquidades no me acordaré ya.

18 Ahora bien, donde hay perdón de estas cosas, ya no hay más oblación por el pecado. (Hebreos 10)

 

1 No teniendo la Ley más que una sombra de los bienes futuros, no la imagen de las cosas, no puede nunca, mediante unos mismos sacrificios que se ofrecen sin cesar año tras año, dar la perfección a quienes se acercan a ellos.2 De otro modo, ¿no habrían cesado de ofrecerlos, al no tener ya conciencia de pecado los que ofrecen ese culto, una vez purificados? (Heb 10)

19 Tenemos, pues, hermanos, plena confianza para entrar en el santuario en virtud de la sangre de Jesús, 20 por este camino nuevo y vivo, inaugurado por él para nosotros, a través de la cortina, es decir, de su cuerpo. 21 Tenemos un sacerdote excelso al frente de la casa de Dios. 22 Acerquémonos con sincero corazón, en plenitud de fe, purificados los corazones de conciencia mala y lavado el cuerpo con agua pura. (Heb 10)

 

3- EL ESPÍRITU SANTO Y LA VOZ DE DIOS, SU PALABRA

 

El principal modo para vivir la “inspiración” del Espíritu” es guardando sus Palabras en nuestro interior. Casiano proponía MEMORIZAR UN versículo de un salmo, para tener adentro y repetir: Dios mío, ven en mi auxilio, Señor… (sal 69). El Espíritu Santo, que es su voz, abrirá nuestro corazón a todas las Escrituras.

 

 

4- PENTECOSTÉS: NACE LA IGLESIA (Hechos 2):

Un solo corazón y una sola alma

44 Todos los creyentes estaban de acuerdo y tenían todo en común; 45 vendían sus posesiones y sus bienes y lo repartían entre todos, según la necesidad de cada uno.

46 Acudían diariamente al Templo con perseverancia y con un mismo espíritu, partían el pan en las casas y tomaban el alimento con alegría y sencillez de corazón, 47 alabando a Dios y gozando de la simpatía de todo el pueblo. Por lo demás, el Señor agregaba al grupo a los que cada día se iban salvando. (Hechos 2)

 

32 La multitud de los creyentes tenía un solo corazón y una sola alma. Nadie consideraba sus bienes como propios, sino que todo lo tenían ellos en común.

33 Los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús con gran poder. Y gozaban todos de gran simpatía.

34 No había entre ellos ningún necesitado, porque todos los que poseían campos o casas los vendían, traían el importe de las ventas, 35 y lo ponían a los pies de los apóstoles, y se repartía a cada uno según su necesidad. (Hechos c. 4)

 

Es muy importante ver en este relato cómo la Fe, tal como se desarrolla en la Comunidad naciente, la Fe es un acto de Comunión. De otro modo es una adhesión ideológica más que real.

 

“El Espíritu Santo vivifica al poner en comunión. Un cuerpo no es el conjunto de miembros vivos, sino que cada miembro sólo está vivo porque está unido al cuerpo. La Iglesia no nació porque algunos hombres resolvieron, un buen día, unirse en torno a una misma profesión de Fe. De manera inversa, es el Espíritu de Jesús el que suscitó la fe en el corazón de los discípulos y el que los unió al Cuerpo de Cristo. Entonces la Iglesia nació. El Cuerpo de Cristo, de donde la liturgia se expande en el mundo, preexiste a sus miembros que se unen a ella” (Jean Corbon c. 5)

 

Esta nueva comunión, de corazón y de alma, sin embargo sólo se realiza a través de realidades muy concretas: la comunión de los bienes, la oración en común

 

  1. la puesta en común de los bienes. Como el efecto primero que narran los Hechos de los Apóstoles es la “unidad de los discípulos”, tanto en la multitud de lenguas como en el poner todo en común. No se trata simplemente de “renunciar” sino en descubrir el valor sacramental que adquieren todas las cosas para actuar como portadores de una vida divina que es, ante todo, comunión
  1. La ofrenda del propio cuerpo (“entrega tu sangre y recibe el espíritu”)
  2. la restauración de la sensibilidad espiritual del alma: el sentido espiritual y las Escrituras

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