XXVII Domingo del Tiempo durante el año. Ciclo B


Botón para descargar textos como word¿HAS PENSADO QUE EN EL RITO DEL MATRIMONIO, LA IGLESIA NO DICE: «¿ESTÁS ENAMORADO?» SINO «¿QUIERES?», «¿ESTÁS DECIDIDO?» 
EL ENAMORAMIENTO DEBE HACERSE VERDADERO AMOR, IMPLICANDO LA VOLUNTAD Y LA RAZÓN, DE MANERA QUE TODO EL HOMBRE, CON TODAS SUS CAPACIDADES DIGA: «SÍ, ESTA ES MI VIDA».

BENEDICTO XVI

Oración Colecta: Dios todopoderoso y eterno, que con amor generoso sobrepasas los méritos y los deseos de los que te suplican, derrama sobre nosotros tu misericordia perdonando lo que inquieta nuestra conciencia y concediéndonos aun aquello que no nos atrevemos a pedir. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

 Del libro del Génesis 2, 4b. 7a. 18-24

Cuando el Señor Dios hizo el cielo y la tierra, modeló al hombre con arcilla del suelo, y dijo: «No conviene que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada». Entonces el Señor Dios modeló con arcilla del suelo a todos los animales del campo y a todos los pájaros del cielo, y los presentó al hombre para ver qué nombre les pondría. Porque cada ser viviente debía tener el nombre que le pusiera el hombre. El hombre puso un nombre a todos los animales domésticos, a todas las aves del cielo y a todos los animales del campo; pero entre ellos no encontró la ayuda adecuada. Entonces el Señor Dios hizo caer sobre el hombre un profundo sueño, y cuando éste se durmió, tomó una de sus costillas y cerró con carne el lugar vacío. Luego, con la costilla que había sacado del hombre, el Señor Dios formó una mujer y se la presentó al hombre. El hombre exclamó: «¡Ésta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne! Se llamará Mujer, porque ha sido sacada del hombre». Por eso el hombre deja a su padre y a su madre y se une a su mujer, y los dos llegan a ser una sola carne.

El amor esponsal y familiar revela también claramente la vocación de la persona a amar de modo único y para siempre, y que las pruebas, los sacrificios y las crisis de la pareja como de la propia familia representan pasos para crecer en el bien, en la verdad y en la belleza. En el matrimonio la donación es completa, sin cálculos ni reservas, compartiendo todo, dones y renuncias, confiando en la Providencia de Dios. Es ésta la experiencia que los jóvenes pueden aprender de los padres y de los abuelos. Es una experiencia de fe en Dios y de confianza recíproca, de libertad profunda, de santidad, porque la santidad supone donarse con fidelidad y sacrificio cada día de la vida.

Papa Francisco – 25 de octubre de 2013

Salmo responsorial127, 1-6

R/ El Señor nos bendiga todos los días de nuestra vida.

¡Dichoso el que teme al Señor, y sigue sus caminos! Comerás del fruto de tu trabajo, serás dichoso, te irá bien. R/

Tu mujer, como parra fecunda, en medio de tu casa; tus hijos como renuevos de olivo, alrededor de tu mesa. R/

Esta es la bendición del hombre que teme al Señor. Que el Señor te bendiga desde Sión, que veas la prosperidad de Jerusalén, todos los días de tu vida. R/

Que veas a los hijos de tus hijos. ¡Paz a Israel! R/

Señora de Caná de Galilea
« ¿Sabes una cosa, María?Cana-codex-aureus Que también nosotros nos vamos a casar. Nos hace falta el vino y muchas otras cosas. Sólo tenemos un corazón joven abierto para amar, un corazón que sueña y reza, que sabe cantar con todos y también llorar. Tenemos un techo y un pedazo de pan. ¡Hay tanta gente, María, que no lo tiene! Pero, además, tenemos amigos, muchos amigos, chicos y grandes, pobres y ricos, de la ciudad y del campo, gente que cree en Dios más que nosotros y gente que lo está buscando precisamente en nosotros. Señora de Caná de Galilea, la del corazón atento y contemplativo, la que supo descubrir el apuro de los novios y se puso en seguida a su servicio, la que adelantó la hora de Jesús para que en la mesa no faltara el vino. También nosotros nos vamos a casar. Y tú estarás allí, como en Caná. Y estará también Jesús. Y con El la Iglesia. ¡Qué linda fiesta, María! Todo será sencillo y en familia. Muy a lo hondo como las cosas grandes. Sin discursos, como en Caná. Sólo vamos a decir que Sí. Y a sentir que Jesús nos dice Sí, porque nos amó primero. Cambia, María, nuestra agua en vino. El agua es buena, fresca y transparente. Pero el vino es mejor: será la sangre de Jesús y el fuego del Espíritu. Será alegría y donación, coraje de servicio y serenidad de cruz. Será fiesta, María. Será Pascua. Haz que seamos una pareja santa. Haz que formemos una “iglesia doméstica”: comunidad de vida y de amor, familia que reza unida y anuncia el Evangelio. Que no nos falte, María, la esperanza. Que irradiemos siempre la alegría fecunda del amor. Y que en nuestro hogar se aprenda cada día que la felicidad consiste en decir siempre que Sí, que Jesús es Fiel y no falla nunca, y que nosotros queremos vivir en la pobreza, en la oración y en la  alegría serena de la fidelidad. Amén. Que así sea».
Cardenal Eduardo Francisco Pironio

De la carta a los Hebreos 2, 9-11

Hermanos: A Aquél que fue puesto por poco tiempo debajo de los ángeles, a Jesús, ahora lo vemos coronado de gloria y esplendor, a causa de la muerte que padeció. Así, por la gracia de Dios, Él experimentó la muerte en favor de todos. Convenía, en efecto, que Aquél por quien y para quien existen todas las cosas, a fin de llevar a la gloria a un gran número de hijos, perfeccionara, por medio del sufrimiento, al jefe que los conduciría a la salvación. Porque el que santifica y los que son santificados, tienen todos un mismo origen. Por eso, Él no se avergüenza de llamarlos hermanos.

Evangelio según san Marcos  10, 2-16

Se acercaron a Jesús algunos fariseos y, para ponerlo a prueba, le plantearon esta cuestión: «¿Es lícito al hombre divorciarse de su mujer?» Él les respondió: «¿Qué es lo que Moisés les ha ordenado?» Ellos dijeron: «Moisés permitió redactar una declaración de divorcio y separarse de ella». Entonces Jesús les respondió: «Si Moisés les dio esta prescripción fue debido a la dureza del corazón de ustedes. Pero desde el principio de la creación, “Dios los hizo varón y mujer”. “Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre, y los dos no serán sino una sola carne”. De manera que ya no son dos, “sino una sola carne”. Que el hombre no separe lo que Dios ha unido». Cuando regresaron a la casa, los discípulos le volvieron a preguntar sobre esto. Él les dijo: «El que se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra aquélla; y si una mujer se divorcia de su marido y se casa con otro, también comete adulterio». Le trajeron entonces a unos niños para que los tocara, pero los discípulos los reprendieron. Al ver esto, Jesús se enojó y les dijo: «Dejen que los niños se acerquen a mí y no se lo impidan, porque el Reino de Dios pertenece a los que son como ellos. Les aseguro que el que no recibe el Reino de Dios como un niño, no entrará en él». Después los abrazó y los bendijo, imponiéndoles las manos.

fiel-al-compromiso«El enamoramiento es bello, pero quizás no siempre perpetuo, como lo es también el sentimiento: no permanece por siempre. Por tanto, se ve que el paso del enamoramiento al noviazgo y luego al matrimonio exige diferentes decisiones, experiencias interiores. Como he dicho, es bello este sentimiento de amor, pero debe ser purificado, ha de seguir un camino de discernimiento, es decir, tiene que entrar también la razón y la voluntad; han de unirse razón, sentimiento y voluntad. En el rito del matrimonio, la Iglesia no dice: «¿Estás enamorado?», sino «¿quieres?», «¿estás decidido?». Es decir, el enamoramiento debe hacerse verdadero amor, implicando la voluntad y la razón en un camino de purificación, de mayor hondura, que es el noviazgo, de modo que todo el hombre, con todas sus capacidades, con el discernimiento de la razón y la fuerza de voluntad, dice realmente: «Sí, esta es mi vida». Yo pienso con frecuencia en la boda de Caná. El primer vino es muy bueno: es el enamoramiento. Pero no dura hasta el final: debe venir un segundo vino, es decir, tiene que fermentar y crecer, madurar. Un amor definitivo que llega a ser realmente «segundo vino» es mejor que el primero. Y esto es lo que hemos de buscar. Y aquí es importante también que el yo no esté aislado, el yo y el tú, sino que se vea implicada también la comunidad de la parroquia, la Iglesia, los amigos. Es muy importante esto, toda la personalización justa, la comunión de vida con otros, con familias que se apoyan una a otra; y sólo así, en esta implicación de la comunidad, de los amigos, de la Iglesia, de la fe, de Dios mismo, crece un vino que vale para siempre. ¡Os felicito!»

BENEDICTO XVI – 27 de Enero de 2007

No nos olvidemos de algo:

Las familias no son un problema, son una oportunidad

que tenemos que cuidar, proteger, acompañar…

Dejemos un mundo con familias. Es la mejor herencia…

Es cierto que no existe la familia perfecta…

pero eso no impide que no sean la respuesta para el mañana.

Por eso, cuidemos a nuestras familias,

VERDADERAS ESCUELAS DEL MAÑANA…

VERDADEROS ESPACIOS DE LIBERTAD…

VERDADEROS CENTROS DE HUMANIDAD.

FRANCISCO – 23 de septiembre de 2015
Encuentro con las Familias en Cuba

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