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NUESTRA SEÑORA DE LUJÁN

Se celebra el 8 de mayo

 

lujan-estatua-original“Un portugués pidió a un paisano suyo le trajese del Brasil una imagen pequeña de la Concepción para colocar en una Capilla (en honor de la Virgen María para que no le falte Misa), que estaba fabricando en su hacienda; y con este encargue le remitieron a un tiempo dos”. Así se lee en una crónica de 1737 que relata el origen de la estatua de Nuestra Señora de Luján.

En realidad dicho portugués, llamado Antonio Farías Saa, pedía una Virgen para colocar en una Capilla localizada en Santiago del Estero. Imagen que luego se llamará Nuestra Señora de Sumampa por ser esta la localidad de la Capilla.

Una de las imágenes representa a la Inmaculada y la segunda a la Madre de Dios con el Niño en brazos. Ambas llegaron juntas a la Argentina, procedentes del Nordeste del Brasil, donde los peritos y entendidos dicen que se fabricaban las mejores imágenes de terracota; y tanto la de Luján como la de Sumampa son de esta factura. Según relata Mons. Presas, el historiador más completo de Luján, en esto era famosa la ciudad de Pernambuco. Las imágenes “… pudieron muy bien ser fabricadas en la región Nordeste del Brasil, que en esos años de 1630 llegaba a su apogeo en la técnica de imágenes de barro, y donde los Benedictinos tenían por ese tiempo un gran maestro y artesano, fray Agustín de la Piedad, residente del Monasterio de Bahía, especialista en este arte de terracota o barro cocido.” Los historiadores sostienen que es posible que él sea el autor desconocido de la imagen de Nuestra Señora.

Volviendo a la historia, otro portugués llamado Andrea Juan, capitán de navío, parte de “Todos los Santos”, Brasil, y llega a Buenos Aires el 21 de marzo de 1630. El patache San Andrés, cuyo piloto era Andrea Juan, venía de Pernambuco. Luego de algunos contratiempos por contrabando, Bernabé González Filiano (administrador de la estancia de Rosendo en Luján) sale como su fiador y están listos para partir a principio de Mayo para las provincias del norte. El segundo día llegan a Luján donde pasan la noche, y el tercer día, “una clara mañana de la primera quincena de mayo”, “el carretón no rodaba”.

Virgen-Lujan-perfilSe cambiaron los bueyes y se bajó la carga, pero sin resultado. Los bueyes rehusaban cruzar el río. Se intentó sacar uno de los cajones pero en vano, los animales todavía no se movían. Se cambiaron los cajones y en cuanto se bajó la caja del carretón los bueyes se movieron sin dificultad. Al abrirla descubrieron una bella imagen de la Virgen.

La Sagrada Imagen impactó a aquellos sencillos carreteros, incapaces de inventar semejante hecho. Y lo suficientemente realistas y hombres de Fe para descubrir el “paso” de Dios en ese “paso” del río Luján. De las dos Imágenes que viajaban hacia el Norte, una quiso quedarse en ese lugar, y esto lo expresó de modo preternatural y prodigioso, atascando visiblemente y sin explicación natural alguna, la carreta que la transportaba, y es la misma Imagen que hoy se venera en la Basílica de Luján. Dios pasó por aquí y dejó, en la bendita Imagen de Luján, un excelso don al Pueblo Argentino.

La Imagen representa el misterio de la Inmaculada Concepción, es pequeña, de “terra cotta”, de 38 centímetros de altura. Tiene sus manos juntas ante el pecho. Está sobre nubes, rodeada de ángeles.

“La imagen de Nuestra Señora es pequeña en altura; mide unas 17 pulgadas. Por estar vestida nuestra Santa Imagen, con ricas vestiduras independientes dela misma talla, en la actualidad sólo se registran en ella, sus manos, cuello y rostro, cuyas facciones son menudas pero bien proporcionadas. El rostro es óvalo, el semblante modesto… la frente es espaciosa, los ojos grandes, claros y azules… mira un tanto hacia la derecha, el color del rostro aunque muy agraciado es un tanto amorenado… tiene sus delicadas manos, asimismo bien formadas, juntas,… en ademán o movimiento de quien humildemente ora… Siendo los colores propios del misterio de la Purísima Concepción.. el blanco y el celeste”. (P. Salvaitare)

virgen-lujanMons. Presas se pregunta, ¿por qué en las márgenes del río de Luján, de las dos imágenes que les enviaban al portugués Farías de Sáa, quiso quedarse allí la de la Pura y Limpia Concepción, mientras, la de la Virgen con el Niño llegó a su destino y, hoy la conocemos como de la Consolación de Sumampa? ¿Qué quiso Dios con esto? En la Inmaculada brilla toda la plenitud, toda la fuerza, el orden y la armonía de la Nueva Creatura hecha conforme a la gracia y al beneplácito divino. Luján es un llamado a que en nosotros se manifieste la redención de Cristo. Vivir la fe y la caridad, es el mejor homenaje que podemos rendir a la Virgen Inmaculada que quiso quedarse con nosotros.

 

 

Sermón sobre la Virgen de Luján

Esta Madre del amor hermoso escogió en el año de 1630 este lugar para favorecer a cuantos la veneran en la Imagen suya. ¡Ah! ¡Qué época aquélla tan feliz para cuantos fueron testigos de las circunstancias evidentemente milagrosas, que los puso en posesión de un tesoro tan apreciable! ¡Qué signos tan notables no se manifestaron de la voluntad de María en la elección de este dichoso sitio en donde colocada su Imagen ha sido el objeto de una devoción general! ¡Qué multitud de beneficios no ha derramado en la serie de tantos años a favor de los devotos fieles, que la han obsequiado con un culto humilde y razonable!…

María Santísima, adornada de las singulares prerrogativas con que la distinguió el Omnipotente de todos los mortales, hijos de Adán, es para todos el más dulce y seguro objeto de su confianza; pero con especialidad para cuantos la reverencian en esta Sagrada Imagen, que con el título de Luján, se ha hecho tan célebre en nuestras Provincias…

¿Querrá emplear María a nuestro favor su inmenso poder? ¿Podremos confiar en Ella con seguridad?

¡Ah, Señores! ¡y qué vasto campo se ofreció aquí a mi discurso, para hablaros sobre este interesante punto! ¿Pero no tenemos delante de los ojos aquella devota Imagen de María, que es el testimonio más auténtico y el argumento más claro de su ternura y de su amor? ¿Por qué quiso María que aquella bella Imagen suya se venerase en este Santuario, haciéndola conducir por ministerio angélico al sitio, que había elegido, cuando con repetición era separada por mano de los hombres? ¿Por qué sucedió aquel prodigio de permanecer inmóvil el carro, en que era conducida, a pesar de las instancias con que procuraban moverlo, hasta que se separó del cajón, en que estaba, y se destinó para colocarla en este sitio? ¿Por qué quiso ser aquí invocada bajo el título de Luján, sino para darnos constantes pruebas de su bondad y protección?

¿Y cuál es el devoto de aquella Virgen, que no haya encontrado siempre sus oídos atentos a sus ruegos y sus manos francas para los beneficios? ¿Cuál es el devoto, que invocando su augusto nombre con el nuevo título de Luján, no haya encontrado el remedio oportuno a sus urgencias?

¡Ah, Católicos! ¡Para intimaros estas verdades no habría de ser yo el que hablase, sino vuestros progenitores, y tantos cristianos, que os han precedido! Ellos os dirían, y ¡con cuánta eficacia! Que la purísima Virgen de Luján fue siempre su refugio, su amparo, su consuelo y el remedio de todos los males.

Archivo de la Orden Mercedaria, Buenos Aires.
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