Breve historia de la abadía

Un grupo de jóvenes argentinas, deseosas de abrazar la vida monástica benedictina que todavía no se había implantado en el país en su rama femenina, partió el 25 de abril de 1939 a la Abadía de Santa María, en San Pablo, Brasil. Allí iniciaron su vida monástica y su formación, mientras en Buenos Aires, Punta Chica, comenzaba la construcción del edificio del Monasterio gracias a la generosidad de muchas personas y al tenaz esfuerzo del P. Andrés Azcárate, prior de los monjes benedictinos de San Benito de Buenos Aires y promotor de la fundación.

Jóvenes postulantes en el barco rumbo a Brasil
Las primeras jóvenes argentinas rumbo a Brasil
Escudo de la Abadía de Santa Escolástica

Así, el 8 de diciembre de ese mismo año, Solemnidad de la Inmaculada Concepción, fue colocada la primera piedra del edificio. Mientras el mundo se debatía en terribles guerras, por designio de Dios nacía en Argentina un nuevo monasterio benedictino enarbolando su tradicional lema PAX y cuya iglesia abacial sería puesta bajo el amparo de la Reina de la Paz.

El día 16 de septiembre de 1941, con la llegada del grupo fundador desde el Brasil, formado por seis hermanas argentinas y cinco brasileras, bajo la guía de la Madre Priora Plácida de Oliveira, el monasterio de Santa Escolástica fue solemnemente bendecido e inaugurado. Comenzaba de este modo la vida monástica femenina en la Argentina. En este día se dio comienzo a las divinas alabanzas: In gratia cantantes (Col 3,16).

Madre Plácida de Olveira, primera Abadesa de Santa Escolástica
Madre Plácida de Oliveira, primera Abadesa
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Comunidad fundadora en torno a la Virgen de Luján
Comunidad en los primeros años del Monasterio de Santa Escolástica
Pergamino con la carta de donación del monasterio

Carta de donación del Monasterio a la Comunidad de Santa Escolástica

En el nombre de la Santa e indivisa Trinidad. Dios Padre Ingénito. Dios Hijo Unigénito y Dios Espíritu Santo Paráclito. Amén.

Nos. Fr. Andrés Azcárate Esparza, Monje de la Orden de San Benito y Prior conventual del Monasterio de Buenos Aires, a ti, Muy Reverenda Madre Priora Doña Plácida de Oliveira y a vosotras Madres y hermanas que vais a formar la primera comunidad de este nuevo Monasterio de Santa Escolástica, de Punta Chica; salud en el Señor, paz y bendición.
Con el corazón henchido de alegría y con una gratitud inmensa a Dios Nuestro Señor, dador de todo don perfecto y óptimo, a la ilustre donante del solar en que se levanta este nuevo Monasterio y templo, a las piadosas damas que se han ocupado con Nos en recolectar fondos, a los generosos contribuyentes, A la amada Comunidad de Monjes de Buenos Aires, al eximio Arquitecto de la obra, al hábil escultor, a la Empresa constructora con todos sus colaboradores, y a todos cuantos directa o indirectamente, con poco o con mucho, con su óbolo material o con su plegaria, con su ejemplo o con su simpatía, han cooperado al éxito de esta Fundación: en presencia del Exmo. Sr. Nuncio Apostólico de S.S. José Fietta; del representante oficial del Arzobispo de la Arquidiócesis de La Plata, Cgo. Magistral Dr. Rafael Cabo Montilla; de la Comunidad de Monjes de Buenos Aires, en pleno; del M. Rdo. P. Pr. Mtrl. de la Abadía Benedictina del Niño Dios, en Entre Ríos; y de esta ingente y distinguida concurrencia de amigos y devotos: Nos os entregamos solemnemente este terreno y este edificio con todos sus muebles; con su magnífico órgano, con el ajuar de sacristía y con todo lo que en este momento de su inauguración constituye el patrimonio de este Monasterio.

Al tomar hoy vosotras posesión de todo, en nombre de Dios, de Nuestro Padre San Benito y de Nuestra Madre Santa Escolástica, y en nombre de vuestra Reverenda Madre Abadesa, Doña Gertrudis Cecilia da Silva Prado, y de vuestra querida abadía de Santa María, nos os exhortamos a renovar las solemnes promesas de vuestra Profesión monástica y a emprender una vida de observancia más exacta y más fervorosa, para que sea en verdad y para siempre este cenobio lo que quiere y manda nuestro Santo Legislador y reza el letrero de su portada, a saber: una “Escuela del Divino Servicio” donde sólo el Señor, vuestro dulce Esposo, sea servido; donde la Santa Iglesia sea por vosotras dignamente representada en la Divina Alabanza; donde Nuestra Orden, catorce veces secular, sea por vosotras honrada en la Argentina y en la América Española, cuyas primeras plantas benedictinas sois; donde otras jóvenes argentinas hallen morada y ambiente santo para servir como vosotras a ese único Señor, orando y trabajando, y donde, finalmente, las almas del mundo se acerquen a vuestras rejas en busca de paz, de dirección, de consuelo y de consejo, encuentren el bien, la luz y la verdad que el mundo tanto necesita.
Ea, pues, hermanas muy amadas! Entrad gozosas en vuestra casa como en la antesala del Cielo; santificad este claustro que con tanto arte y con tanta ilusión os hemos construido; habitad y saturad de virtudes vuestras Celdas; estudiad la ciencia de Dios, ejercitad las artes sagradas, cantad en el Coro con amor y destreza las melodías de nuestros Padres; levantad al Cielo vuestras manos suplicantes; expiad y orad por los pecadores, y pedid noche y día a Jesús y a María, la “Reina de la Paz”, esa paz tan deseada y tan necesaria que el mundo no puede dar. Y si queréis darnos algo a Nos, en pago de nuestros afanes por esta fundación, dadnos una participación generosa en vuestras oraciones y merecimientos, con que expiar nuestros pecados, conocer, amar y servir mejor a Dios en esta vida y gozarlo por siempre con vosotras y con todos en la eterna…

Dado en nuestro Priorato de SB de Bs As, el día 16 del mes de septiembre del año del Señor 1941, a pocas horas de vuestro arribo del Brasil a la Argentina; en las Vísperas de la esclarecida virgen benedictina Sta. Hildegardis; reinando felizmente en la Iglesia Católica el Papa Pío XII; siendo Abad Primado de Nuestra Orden D. Fidel de Stotzingen; Primado de la Argentina el Cardenal Copello; Arzobispo de La Plata, vuestra Arquidiócesis, S. Excia. Rvma. D. Juan Chimento; y Abadesa Da. Gertrudis Cecilia da Silva Prado.
Y para mayor firmeza de esta Carta de donación, Nos la firmamos de Nuestro puño y letra y la refrendamos con Nuestro sello prioral.
Andrés Azcárate, osb Prior

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“Veneren los jóvenes a sus ancianos y amen los ancianos a los jóvenes”. (RB 63,10)