El Espíritu Santo

Trinidad-Pastro

“Entre la Ascensión y Pentecostés hay un espacio misterioso, breve según las medidas humanas, pero que constituye por sí mismo toda una edad y donde, en un silencio semejante al que precedió la creación del mundo, la misión del Espíritu es decretada en el secreto de los divinos consejos”. (Jean Danielou)

Cristo, al morir y resucitar, realizó en plenitud la redención de todos los hombres, el designio del ilimitado amor de Dios por cada uno de nosotros. Ahora, le corresponde al Espíritu implicar a cada uno en ese designio de amor. Por esto existe una estrecha conexión entre la misión de Cristo y el don del Espíritu Santo: es Él quien debe habitar ahora en nosotros y llevarnos a una vida cada vez más conforme a la de Cristo resucitado. Y esto lo hace por medio de sus dones y de sus frutos.

¿Cuáles son los dones del Espíritu Santo?

Nos hace partícipes del conocimiento misterioso y sumo, que es propio de Dios.
Gracias a este don … Leer más

Nos permite “leer dentro” de las cosas divinas y de las cosas humanas. Nos comunica una chispa de esa capacidad penetrante … Leer más

Nos permite acceder al conocimiento, gracias al cual reconocemos el verdadero valor de las criaturas en su relación con el Creador.
Queridísimos … Leer más

Nos permite decidir con acierto, aconsejar a los otros fácilmente
y de modo conforme a la voluntad … Leer más

Da al alma un vigor sobrenatural no sólo en momentos más arduos,
sino también en las habituales … Leer más

Es el sentimiento sincero que nos hace experimentar la tremenda majestad de Dios.
No se trata del … Leer más

Cura nuestro corazón de la tibieza y la autosuficiencia y lo abre a la confianza para con Dios, experimentado como Padre … Leer más