XXXII Domingo del Tiempo durante el Año. Ciclo B

Botón para descargar textos como word

Obolo-de-la-viuda-detalleJESÚS DIJO: ESTA POBRE VIUDA PUSO MÁS QUE TODOS: DIO TODO LO QUE POSEÍA,TODO LO QUE TENÍA PARA VIVIR. Mc 12,43-44

 

Oración Colecta: Dios todopoderoso y rico en misericordia, aleja de nosotros todos los males, para que, sin impedimentos en el alma y en el cuerpo, cumplamos tu voluntad con libertad de espíritu. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

 

Del primer libro de los Reyes 17,8-16

La palabra del Señor llegó al profeta Elías en estos términos: “Ve a Sarepta, que pertenece a Sidón, y establécete allí; ahí Yo he ordenado a una viuda que te provea de alimento”. él partió y se fue a Sarepta. Al llegar a la entrada de la ciudad, vio a una viuda que estaba juntando leña. La llamó y le dijo: “Por favor, tráeme en un jarro un poco de agua para beber”. Mientras ella lo iba a buscar, la llamó y le dijo: “Tráeme también en la mano un pedazo de pan”. Pero ella respondió: “¡Por la vida del Señor, tu Dios! No tengo pan cocido, sino sólo un puñado de harina en el tarro y un poco de aceite en el frasco. Apenas recoja un manojo de leña, entraré a preparar un pan para mí y para mi hijo; lo comeremos, y luego moriremos”. Elías le dijo: “No temas. Ve a hacer lo que has dicho, pero antes prepárame con eso una pequeña galleta y tráemela; para ti y para tu hijo lo harás después. Porque así habla el Señor, el Dios de Israel: El tarro de harina no se agotará ni el frasco de aceite se vaciará, hasta el día en que el Señor haga llover sobre la superficie del suelo”. Ella se fue e hizo lo que le había dicho Elías, y comieron ella, él y su hijo, durante un tiempo. El tarro de harina no se agotó ni se vació el frasco de aceite, conforme a la palabra que había pronunciado el Señor por medio de Elías.

“Bienaventurados los pobres de espíritu, porque suyo es el reino de los cielos» (Mt 5, 3). Se puede decir que la liturgia de este domingo ilustra de manera especialmente sugestiva esta primera bienaventuranza del sermón de la montaña, permitiéndonos penetrar a fondo en la verdad que contiene. Efectivamente, nos habla en la primera lectura de la viuda pobre de los tiempos de Elías, que habitaba en Sarepta de Sidón. Poco después nos habla de otra viuda pobre de los tiempos de Cristo, que ha entrado en el atrio del templo de Jerusalén. Una y otra han dado todo lo que podían. La primera dio a Elías el último puñado de harina para hacer una pequeña torta. La otra echó en el tesoro del templo dos óbolos, y estos dos óbolos constituían todo «lo que tenía» (Mc 12, 44). La primera no queda defraudada porque, conforme a la predicción de Elías, «no faltó la harina de la tinaja, hasta que el Señor hizo caer la lluvia sobre la tierra» (cf. 1 Re 17, 14). La segunda pudo escuchar las alabanzas más grandes de labios de Cristo mismo. Mediante estas dos figuras se desvela el verdadero significado de esa pobreza de espíritu, que constituye el contenido de la primera bienaventuranza en el sermón de la montaña. Esto puede sonar a paradoja, pero esta pobreza esconde en sí una riqueza especial. Efectivamente, rico no es el que tiene, sino el que da. Y da no tanto lo que posee, cuanto a sí mismo. Entonces, él puede dar aun cuando no posea. Aun cuando no posea, es por lo tanto rico.

SAN JUAN PABLO II – 11 de noviembre de 1979

Salmo responsorial: Sal 145,6c-10

R/ Alaba, alma mía, al Señor.

Él mantiene su fidelidad perpetuamente, él hace justicia a los oprimidos, da pan a los hambrientos. El Señor liberta a los cautivos. R/

El Señor abre los ojos al ciego, el Señor endereza a los que ya se doblan, el Señor ama a los justos, el Señor guarda a los peregrinos. R/

Sustenta al huérfano y a la viuda y trastorna el camino de los malvados. El Señor reina eternamente, tu Dios, Sión, de edad en edad. R/

De la carta a los Hebreos 9,24-28

Cristo no entró en un santuario erigido por manos humanas –simple figura del auténtico Santuario– sino en el cielo, para presentarse delante de Dios en favor nuestro. Y no entró para ofrecerse a sí mismo muchas veces, como lo hace el Sumo Sacerdote que penetra cada año en el Santuario con una sangre que no es la suya. Porque en ese caso, hubiera tenido que padecer muchas veces desde la creación del mundo. En cambio, ahora Él se ha manifestado una sola vez, en la consumación de los tiempos, para abolir el pecado por medio de su Sacrificio. Y así como el destino de los hombres es morir una sola vez, después de lo cual viene el Juicio, así también Cristo, después de haberse ofrecido una sola vez para quitar los pecados de la multitud, aparecerá por segunda vez, ya no en relación con el pecado, sino para salvar a los que lo esperan.

Evangelio según san Marcos   12,38-44
obolo de la viuda_e9bbJesús enseñaba a la multitud: “Cuídense de los escribas, a quienes les gusta pasearse con largas vestiduras, ser saludados en las plazas y ocupar los primeros asientos en las sinagogas y los banquetes; que devoran los bienes de las viudas y fingen hacer largas oraciones. éstos serán juzgados con más severidad”. Jesús se sentó frente a la sala del tesoro del Templo y miraba cómo la gente depositaba su limosna. Muchos ricos daban en abundancia. Llegó una viuda de condición humilde y colocó dos pequeñas monedas de cobre. Entonces Él llamó a sus discípulos y les dijo: “Les aseguro que esta pobre viuda ha puesto más que cualquiera de los otros, porque todos han dado de lo que les sobraba, pero ella, de su indigencia, dio todo lo que poseía, todo lo que tenía para vivir”.

 

Jesús dice que esta viuda del Evangelio estaba en la miseria. En ese tiempo las viudas no tenían la pensión del marido, estaban en la miseria. Estaban al límite. Por lo tanto, la viuda se encontraba al límite cuando tuvo que tomar una decisión.

La viuda fue al templo a adorar a Dios, a decir al Señor que está sobre todo y al que ella amaba. Siente que debe realizar un gesto por el Señor y da todo lo que tenía para vivir. Y este gesto suyo es algo más que generosidad, es otra cosa. Elige bien: sólo el Señor. Porque se olvida de sí misma. Podía decir: pero, Señor, tú lo sabes, necesito de esto para el pan de hoy… Y esa moneda volvía al bolsillo. En cambio, eligió adorar al Señor hasta el final.

La viuda corrió el riesgo. En su riesgo eligió al Señor. Lo hizo con el corazón, sin intereses personales y sin mezquindad. Se confió al Señor. Sabía que el Señor es fiel. Se confió a esa fidelidad que está siempre. Confiarse a la fidelidad del Señor: es una opción que también nosotros tenemos la oportunidad de hacer en nuestra vida cristiana. A veces se trata de una opción grande, difícil. En la historia de la Iglesia, y también en nuestro tiempo, hay hombres, mujeres, ancianos y jóvenes que hacen esta elección. Y nos damos cuenta cuando conocemos la vida de los mártires, cuando leemos en los periódicos las persecuciones de los cristianos, hoy. Pensemos en estos hermanos y hermanas que se encuentran en situaciones al límite y que hacen esta elección. Ellos viven en este tiempo. Son un ejemplo para nosotros. Nos alientan a dejar en el tesoro de la Iglesia todo lo que tenemos para vivir.

El Señor ayuda a la viuda del Evangelio de Lucas, porque tras la alabanza de Jesús, Dios le alaba: en verdad os digo, esta viuda… Es una victoria. Nos hará bien pensar en estos hermanos y hermanas que en toda la historia, incluso hoy, hacen elecciones definitivas. Ellos nos dan testimonio. Pidamos la gracia de la valentía, del valor de seguir adelante en nuestra vida cristiana, en las cosas de cada día y en las situaciones límites.

FRANCISCO

Obolo-de-la-viuda-apolinar

Oración sobre las ofrendas: Mira con bondad este sacrificio, Señor, y concédenos alcanzar los frutos de la pasión de tu Hijo, que ahora celebramos sacramentalmente. Él que vive y reina por los siglos de los siglos.

Oración después de la comunión: Te damos gracias, Padre, por la eucaristía que nos ha alimentado; imploramos tu misericordia para que, por el Espíritu Santo, quienes recibimos la fuerza de lo alto perseveremos fielmente. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

 

Share the Post