El Año Litúrgico

“Es sobre todo por la Liturgia que la Iglesia educa
y eleva el alma de sus hijos para hacerlos semejantes a Jesús.”
Dom Columba Marmion osb

En la Liturgia el hombre se pone en contacto con el misterio de Cristo y es colmado de la gracia de la salvación.
Dice el Concilio Vaticano II en su Constitución sobre la Liturgia:

“La santa madre Iglesia considera deber suyo celebrar con un sagrado recuerdo en días determinados a través del año la obra salvífica de su divino Esposo. Cada semana, en el día que llamó ‘del Señor’, conmemora su Resurrección, que una vez al año celebra también, junto con su santa Pasión, en la máxima solemnidad de la Pascua.
Además, en el círculo del año desarrolla todo el misterio de Cristo, desde la Encarnación y la Navidad hasta la Ascensión, Pentecostés y la expectativa de la dichosa esperanza y venida del Señor.
Conmemorando así los misterios de la Redención, abre las riquezas del poder santificador y de los méritos de su Señor, de tal manera que, en cierto modo, se hacen presentes en todo tiempo para que puedan los fieles ponerse en contacto con ellos y llenarse de la gracia de la salvación.”

(Sacrosanctum Concilium nº 102)

Celebrar el año litúrgico es, por tanto, celebrar el misterio de la salvación siguiendo las etapas de la vida de Cristo. “La celebración de todas las fiestas debe despertar y fortalecer en nosotros la celestial fuerza divina que viene del misterio. El misterio debe hacerse vida en nosotros.” Odo Casel

Colores de los tiempos litúrgicos

La diversidad de los colores en las vestiduras sagradas tiene por objeto expresar con más eficacia, aun exteriormente, tanto las características de los misterios de la fe que se celebran, como el sentido progresivo de la vida cristiana a lo largo del año litúrgico.

Instrucción general del Misal Romano nº 345s

Verde

Simbología

El color verde es como el fondo del tablero del año litúrgico entero. Se encuentra opacado, sin duda, por el blanco de las grandes fiestas del Señor (Navidad, Pascua) y los tiempos que lo siguen, y por le morado de los tiempos de penitencia que las preparan (Adviento y Cuaresma); pero reaparece cuando estos períodos privilegiados terminan.
Así todas las ferias y todos los domingos que están fuera de estos tiempos tienen derecho al verde.
Ahora bien, todas las lenguas y todas las artes figurativas han empleado el verde para designar la vida en un estado permanente: los árboles y toda la naturaleza reflejan este misterioso y pacificante colo, esta perfecta armonía del pensamiento creador.
Los árboles permanentemente verdes, como el ciprés, representan la permanencia y la inmortalidad; pero el verde es también el color de la cosecha, de la vida que renace en la primavera. Por tanto conviene maravillosamente al Tiempo durante el año que simboliza el crecimiento del Reino de Dios sobre la tierra, el tiempo de la alegre esperanza.

Blanco

  • Tiempo Pascual
  • Tiempo de Navidad
  • Además en las celebraciones del Señor (que no sean de su Pasión), de la Santísima Virgen,de los Santos Ángeles, de los Santos no Mártires, en la solemnidades de Todos los Santos (1 de nov.) y de San Juan Bautista (24 de junio), en la fiesta de San Juan Evangelista (27 de dic.), en la Cátedra de San Pedro (22 de febr.) y en la Conversión de San Pablo (25 de enero).
Simbología

El blanco es el color perfecto pues contiene en sí todos los otros colores que se encuentran en la naturaleza: una gota de agua es suficiente para descomponerlo. La luz es así imagen de la unidad, de donde emanan todos los rayos luminosos y los infinitos matices que colorean las cosas creadas. Significa la gloria, la majestad y la inmortalidad, la armonía y el misterio de Aquel que es. Es el signo simbólico por excelencia de la divinidad.
Además el blanco es imagen de la pureza, como la nieve inmaculada. Y el símbolo de la alegría.

Rojo

  • En ciertas celebraciones de la Semana Santa y el Triduo Pascual: Domingo de Ramos; Viernes Santo; Celebraciones de la Pasión del Señor.
  • Conclusión del Tiempo Pascual:Pentecostés
  • Fiestas de santos: fiestas natalicias de los Apóstoles y Evangelistas y en las celebraciones de los santos mártires.
Simbología

En las religiones paganas el culto del fuego tiene un gran lugar. Dios no ha desdeñado esconderse bajo el velo de este símbolismo cuando, por primera vez, se reveló a su servidor: le habló desde la zarza ardiente. Más tarde, Moisés, recordando a los hebreos este hecho divino de su historia, designaba al Señor en estos términos: «Vuestro Dios es un fuego devorador».
«Sí, dice San Ambrosio, nuestro Dios es un fuego, un fuego viviente, divino, eterno, que no quema materialmente los cuerpos, sino que purifica las conciencias y que inflama nuestros corazones con su Amor». Dios ha querido alumbrar el mundo con el fuego de su amor, el Espíritu Santo es el encargado de esta misión.
Ahora bien, el fuego tiene tres cualidades: es activo, siempre en movimiento,; es penetrante hasta lo más íntimo; y es luminoso. El amor divino le es semejante.El amor divino que Jesús ha lanzado sobre la tierra no cesa de abrasarla, alcanzando el corazón de los hombres.

Morado

Simbología

Antiguamente el morado era el color del luto. Si bien ya no es así, su simbolismo de penitencia permanece. Símbolo del dolor aceptado por ser el color de las heridas en la piel.
En la antigüedad el violeta era visto también como el color de la realeza, del poder, de las altas dignidades y de la riqueza. La Iglesia ha traspuesto este simbolismo aplicándolo a la penitencia, a la oración en la aflicción; porque es or ellas que somos enriquecidos y elevados.

Rosado

  • Domingo Gaudete (III de Adviento)
  • Domingo Laetare (IV de Cuaresma)
Simbología

El cuarto domingo de Cuaresma (domingo Laetare) es como un oasis en medio del desierto de la santa Cuaresma, un reposo de júbilo espiritual en medio del ayuno y la penitencia. Así lo ha comprendido la liturgia romana. El violeta se ateníúa entonces hasta el rosa, color amable y lleno de feliz esperanza, como si un rayo de luz alumbrara nuestros corazones. Hoy en día esta color se extendió por analogía a las vestiguras litúrgicas del tercer domingo de Adviento (domingo Gaudete).

«Vamos a instituir, pues, una escuela del servicio divino.» (RB Pról. 45)