VI Domingo de Pascua ciclo B

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Que esta amistad de Cristo 

sea nuestra luz y guía,

 ayudándonos a ser hombres de paz, de su paz.

BENEDICTO XVI

 

Oración Colecta:Dios todopoderoso, concédenos continuar celebrando con intenso fervor estos días de alegría en honor de Cristo resucitado, de manera que prolonguemos en nuestra vida el misterio de fe que recordamos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

 

De los Hechos de los Apóstoles    10, 25-26. 34-36. 43-48

Cuando Pedro entró a la casa del centurión Cornelio, éste fue a su encuentro y se postró a sus pies. Pero Pedro lo hizo levantar, diciéndole: “Levántate, porque yo no soy más que un hombre”. Después Pedro agregó: “Verdaderamente, comprendo que Dios no hace acepción de personas, y que en cualquier nación, todo el que lo teme y practica la justicia es agradable a Él. Él envió su Palabra al pueblo de Israel, anunciándoles la Buena Noticia de la paz por medio de Jesucristo, que es el Señor de todos. Todos los profetas dan testimonio de Él, declarando que los que creen en Él reciben el perdón de los pecados, en virtud de su Nombre”. Mientras Pedro estaba hablando, el Espíritu Santo descendió sobre todos los que escuchaban la Palabra. Los fieles de origen judío que habían venido con Pedro quedaron maravillados al ver que el Espíritu Santo era derramado también sobre los paganos. En efecto, los oían hablar diversas lenguas y proclamar la grandeza de Dios.  Pedro dijo: “¿Acaso se puede negar el agua del bautismo a los que recibieron el Espíritu Santo como nosotros?” Y ordenó que fueran bautizados en el nombre del Señor Jesucristo. Entonces le rogaron que se quedara con ellos algunos días.

 

Salmo responsorial: 97,1-4

El Señor revela a las naciones su justicia

Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas: su diestra le ha dado la victoria, su santo brazo.  R/

El Señor da a conocer su victoria revela a las naciones su justicia: se acordó de su misericordia y su fidelidad en favor de la casa de Israel. R/

Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios. Aclama al Señor, tierra entera, gritad, vitoread, tocad. R/

De la primera carta de san Juan    4,7-10

Queridos míos, amémonos los unos a los otros, porque el amor procede de Dios, y el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor. Así Dios nos manifestó su amor: envió a su Hijo único al mundo, para que tuviéramos Vida por medio de Él. Y este amor no consiste en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó primero, y envió a su Hijo como víctima propiciatoria por nuestros pecados.

 

 

Evangelio según san Juan   15,9-17

Durante la Última Cena, Jesús dijo a sus discípulos: Como el Padre me amó, también Yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, como Yo cumplí los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he dicho esto para que mi gozo sea el de ustedes, y ese gozo sea perfecto. Éste es mi mandamiento: Ámense los unos a los otros, como Yo los he amado. No hay amor más grande que dar la vida por los amigos. Ustedes son mis amigos si hacen lo que Yo les mando. Ya no los llamo servidores, porque el servidor ignora lo que hace su señor; Yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre. No son ustedes los que me eligieron a mí, sino Yo el que los elegí a ustedes, y los destiné para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero. Así todo lo que pidan al Padre en mi Nombre, Él se lo concederá. Lo que Yo les mando es que se amen los unos a los otros.

 

Hoy Jesús nos sigue preguntando:

¿ Querés ser mi discípulo? ¿Querés ser mi amigo?

¿Querés ser testigo del Evangelio?

Francisco

Hasta que él vuelva

La liturgia cristiana es una liturgia de gloria. Como enseña el concilio Vaticano II: «En la liturgia terrena pregustamos y tomamos parte en aquella liturgia celestial que se celebra en la santa ciudad de Jerusalén» (SC 8). Si toda la liturgia de la tierra se celebra en relación con la del cielo, esta interpretación alcanza su máxima intensidad en la eucaristía, en la que Cristo está presente sobre el altar a la vez como víctima y como sumo sacerdote de los bienes definitivos (Hb 9,11). Es a él, «sentado a la derecha del Padre», a quien aclama la asamblea al principio de la Misa en el Gloria, y es de él de quien afirma, en el Credo, que «de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos». Al colocar el cáliz sobre el altar, el sacerdote declara que «será para nosotros bebida de salvación», es decir, la nueva bebida del reino eterno. Pero el anuncio de la vuelta del Señor recibe toda la amplitud que merece en la plegaria eucarística.

PIERRE JOUNEL – La Misa ayer y hoy

Hoy les digo a cada uno de ustedes: “Poné a Cristo” en tu vida y encontrarás un amigo del que fiarte siempre;“poné a Cristo” y vas a ver crecer las alas de la esperanza para recorrer con alegría el camino del futuro; “poné a Cristo” y tu vida estará llena de su amor, será una vida fecunda.

FRANCISCO

Este texto nos revela la dimensión del amor de Cristo. Varias veces el Señor nos repite esa expresión: Permanezcan en mi amor. Nos da así la seguridad de que él es Amor: nos ha amado como el Padre lo amó.Por eso el día de la primera aparición en el Cenáculodirá: “Como el Padre me envió, también yo los envío”(Jn 20,21). “Como el Padre me amó, Yo también los heamado a ustedes; permanezcan en mi amor” (Jn15,9).

¿Por qué tenemos miedo? El Señor nos pide que permanezcamosen su amor. Esto significa dejarse amar conun amor que crucifica, con un amor que une medianteel Espíritu, con un amor que es caridad fraterna. Permaneceren el amor es permanecer en Cristo, Amory Revelación del amor del Padre, y esta permanenciaengendra en nosotros alegría. Por eso, el Jueves Santonos invita a la alegría: la alegría del sacerdote, la alegríadel pan convertido en el Cuerpo de Jesús, la alegría delamor fraterno. Amarnos los unos a los otros como Jesúsnos amó. Amarnos los unos a los otros puede ser relativamentefácil en determinadas circunstancias; pero setrata de amarnos como él nos amó y él nos amó cuandoaún éramos enemigos (cf. Rom 5,8).Dentro de esta Iglesia, Misterio de comunión misionera,Jesús se nos presenta como el Amigo. Es el amigomisterioso que aparece con los discípulos de Emaús en latarde misma de la Resurrección; es el que va compartiendolas Escrituras mientras camina con ellos; y es quienparte con ellos el pan (cf. Lc 24,13-32). Jesús es el Amigo.Y para ti, ¿quién es Jesús? Tienes que llegar a comprenderque Jesús es el Amigo: el Amigo que te nombra,el Amigo que te perdona, el Amigo que reza contigo, elAmigo que te revela al Padre. Tres veces, Jesús repite lapalabra amigos en estos versículos:

  • Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por susamigos. Jesús es el que da la vida por sus amigos:

Gracias, Señor, porque diste tu vida y me la vuelves a darcada día. Gracias porque estos días me la has comunicadorevelándome al Padre. Gracias porque en la Eucaristíame darás tu Vida, hecha pan.

  • Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les mando. La amistad con Jesús supone intimidad, pero exige, de parte nuestra, disponibilidad y fidelidad. Hacer lo que nos manda. A veces creemos que son muchas cosas, y es sólo una: Que se amen los unos a los otros como yo los he amado. Amar como él nos amó, hasta dar la vida. Para experimentar la presencia del Amigo tenemos que amar así, como Él lo hizo.

  • No los llamo ya siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a ustedes los he llamado amigos, porque todo lo que oí de mi Padre se lo he dado a conocer. Jesús es tu Amigo porque es tu Luz, es tu Maestro, es la Palabra que se hizo carne en las entrañas de María. Jesús es el Amigo porque es el Orante permanente. ¡Qué bueno es vivir la amistad con Jesús! Jesús nos pide que seamos siervos, pero aquí dice: No los llamo ya siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo. Nosotros sabemos lo que ha hecho el Señor porque el Señor no es simplemente nuestro Amo. El Señor es el Padre y es la Palabra que vino a revelarnos al Padre. El Señor es la Imagen del Dios invisible y es nuestro Amigo, el que va haciendo el camino con nosotros y nos hace vivir el gozo de la amistad.

Señor: gracias porque nos has llamado amigos. Haz que te experimente siempre como Amigo, sobre todo en los momentos de desaliento y de necesidad. Como aquel amigo que, según san Lucas va a casa de su amigo a buscar un pan, porque ha llegado otro amigo y no tiene nada para darle de comer. Señor, que te sintamos Amigo cuando no tenemos qué comer y no tenemos nada para dar a nuestros amigos. Que te sintamos Amigo cuando Tú te ofreces en la cruz, y das tu vida por tus amigos. Señor, hoy te adoramos como el Servidor. Tú, misteriosamente, nos lavas los pies y nos dices: “Les he dado ejemplo, para que también ustedes hagan como yo he hecho con ustedes” (Jn 13,15). Tú eres el Siervo, pero sobre todo eres el Amigo. Que yo te sienta así en esta vida y goce de tu permanente amistad en la eternidad. Tú, el Amigo Verdadero,  que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

Cardenal Pironio

 

 

 

 

 

 

 

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